En esta razón, se lleva a los investigadores

En México, cada vez que uno menciona el caciquismo,tenemos una reacción rara de la mayoría de la gente, como si algo desconocidose estuviera debatiendo. A pesardel hecho de ser uno de los fenómenos más importantes en la historia políticade México, el campo de los estudios cacicales todavía no se ha valorado tantopor la mayoría de los historiadores a excepción de Roger Bartra y Alan Knight.  Los estudios contemporáneos sobre la importancia delfenómeno del ‘caciquismo’ son muy pocos y uno puede advertir una omisiónnotable en el campo de las ciencias sociales1 alrespecto. Podemosaventurar que hay varias razones para esta negligencia.

Dada su informalidad, elcaciquismo no es fácil de investigar. La moda ideológica y metodológica de investigacióntambién milita en contra de los estudios cacicales. Por esta razón, se lleva a los investigadores a ir muchomás allá de los materiales publicados y se les involucra demasiado en losconocimientos locales.

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 Por lotanto, para cualquier investigador es difícil explicar algunas de lasrelaciones de los caciques en la sociedad mexicana. Para entender profundamente el fenómeno, uno tiene quehacer un trabajo de campo exhaustivo y probablemente tenga que encontrarse conlos caciques locales, lo que de ninguna manera es seguro de hacer. En los años 1950 y 60, duranteel ascenso del PRI (Partido Revolucionario Institucional), los estudiosostendían a centrarse más en los puntos fuertes del sistema. La estabilidad de éste ydel presidencialismo centralizadofueron los rasgos distintivos de la política mexicana, características quecontrastaban con el escenario político cambiante del resto de América Latina. Por lo tanto, se hablaba mucho de los poderosospresidentes, mientras que el complejo fenómeno de la descentralización y eldesordenamiento del caciquismo se descuidaron.

 En general, lo que se puede observar es que la mayoría delos investigadores evitaban posar su mirada en los caciques.Desde el 1970, la posibilidadde hacer público este fenómeno ha hecho que estémás enfocado. Estos intentos se hicieron antes también, pero noresultaron exitosos debido a la protección del gobierno a los caciques que jugabanun rol principal como fuente de dominación en los espacios rurales. Desde 1980, se llevó a cabo un cambio sustancial y losestudios sobre la política comenzaron a retroceder.

 De esta manera, los caciques que tomaron el centro delescenario en el inicio de 1970, perdieron su importancia en los ochenta. Por otra parte, los investigadores tendían a verfenómenos como el del caciquismo como remanentes del pasado tradicional, ycreían que la época de los caciques ya había pasado. Después de los años de 1968, 1976, 1982 y 1988, elsistema político mexicano comenzó a apoderarse hasta que causó undesplazamiento en los estudios de la ciencia política. Pero otra vez, esto no resultó en el crecimiento de losestudios cacicales. Alcontrario, los científicos políticos ahora se concentraban en los nuevosmovimientos sociales, mayormente en el proceso electoral del país. Estos estudios electorales, una vez más, reforzaron laidea de que el caciquismo era una cosa del pasado.  Muchos lo consideraron como, “Un hongo sucio que se marchitó en elbrillante amanecer de la democracia y que se quedó sólo en los decrecientes espaciososcuros de un México atrasado y rural”.u1 Pero, según Alan Knight, unhistoriador muy importante en el campo de los estudios de la política mexicana,el caciquismo es notablemente un fenómeno duradero, que asume muchas formas,adaptándose a los cambios sociales y políticos.

 La política mexicana contemporánea puede ser entendidacomo un choque entre tres fuerzas rivales: la democratización, laburocratización y el caciquismo. Por lo tanto, el caciquismo puede verse como un fenómenoque no es tema del pasado, sino que está bien establecido en muchas formas enel sistema político mexicano. Roger Bartra, en su libro “El caciquismo y poder políticoen el México rural”, escribe que los caciques anteriores fueron sustituidospor nuevos caciques que estaban directamente relacionados con la explotación dela clase campesina e incluso formaban parte del escenario nacional comodefensores de la enorme plusvalía generada por la producción agrícola de lospequeños productores -la mayoría de la clase campesina-. Los caciques son quienes toman la decisión, imponen losrepresentantes políticos y ayudan al mantenimiento de las formas actuales deexplotación.

 Estoshechos son más que suficientes para afirmar la importancia del papel de loscaciques en la política mexicana y la necesidad de que los investigadores delos estudios contemporáneos ahondencon más interés en el tema.En términos generales, el caciquismo es un fenómenorelacionado con el poder y la intermediación, aunque han existido muchasvariaciones del mismo con el paso del tiempo. Históricamente es básico en la conformación de la naciónmexicana y se encuentra actualmente en sutejido social.

 Aunque tradicionalmente se localiza en el espaciorural, la figura del cacique ha trascendido las fronteras de México. Actualmente no se puede limitar el estudio de estefenómeno al ámbito rural. El caciquismo ha extendido sus ramas hasta el punto de que algunosinvestigadores han acuñado el término ‘caciquismo urbano’ en los estudios de lapolítica mexicana. El estudio de los cacicazgos que surgieron del liberalismo mexicano del siglo XIX nos puede ayudar a entender la formación dela red local y regional, que el gobierno utilizaba para ejercer el control endeterminadas zonas a través de estos caciques o líderes locales. Además, en 1Roger Bartra, Caciquismo y poder políticoen el México Rural, Campesinado y Poder Político en México u1Wwhereis this quote from?