Una cerebro como estar en una guerra. En

Una mente en paz siempre será más productiva Es imposible apagar nuestro cerebro (y no es lo que buscamos, después de todo, es parte vital de nosotros), e incluso si pudiésemos esta no sería la respuesta. Si bien nuestra mente es capaz de jugarnos malas pasada, nada de esto no es intencional.

El problem es que está mal entrenada porque el ritmo de nuestra vida y nuestra rutina diaria la han acostumbrado a estar en un perenne estado de estrés y agitación. Por poner un ejemplo, cuando estamos muy agitados, alterados o estresados por algo (nos demos cuenta de ello o no), eso es para nuestro cerebro como estar en una guerra. En medio de un campo de batalla hay que estar alerta, pendientes de todo, y bajar la guardia podría significar perder la vida.

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Del mismo modo, después de pasar horas o días estresados, sin tomarnos un momento  para respirar y despejar la mente, en el momento en que intentamos relajarnos, nuestro cerebro no nos deja; en cambio, nos empieza a jugar malas pasadas. Pero no porque quiera, sino porque para él estamos en zona de guerra y relajarnos podría significar que algo malo ocurra.Entonces, la ansiedad, la paranoia y el estrés no son más que el cerebro resistiéndose a relajarse como mecanismo de defensa. El miedo a tomar riesgos, muchas veces, no es un miedo justificado sino un mecanismo de defensa de nuestro cerebro, por eso a veces preferimos quedarnos en nuestra zona de confort. Lamentablemente, esto provoca que, por sentirnos seguros, nos quedemos estancados y no avancemos hacia nuestra meta.Una mente relajada y centrada no está enfocada en el miedo, así que es capaz de pensar mejor, analizar y sopesar mejor las circunstancias. Generalmente, creemos que relajarnos es distraernos, es ver una película, ir a un partido de fútbol, salir con los amigos, ir a una cita con tu pareja, etc.

Pero no es así. Todos esos son momentos de ocio que distraen a nuestra mente y la mantienen tranquila por un rato. La relajación es un mecanismo consciente e intencional, y aunque no es fácil es posible relajarnos verdaderamente con un poco de práctica. Para lograr esto podemos recurrir a varias técnicas.

La primera viene con la respiración porque nos ayuda calmar los nervios y la ansiedad. Saber respirar es saber despejar la mente es darle fluidez a nuestros pensamientos y es equilibrar nuestras emociones. ¿Alguna vez te has preguntado por qué cuando lloras se te corta la respiración o por qué cuando te enojas tu respiración se acelera? Eso ocurre porque nuestras emociones están ligadas a nuestra respiración, y ahí radica la importancia de saber respirar porque sí podemos calmar nuestra respiración, podremos calmar y balancear nuestras emociones y pensamientos. La meditación y practicar yoga son actividades excelentes que te enseñan a respirar adecuadamente y que, si se practican con frecuencia, lograrán mantener tu cuerpo y tu mente saludables.